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Abismo.

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Y nos hicimos adultos, y toda esa mierda a la que siempre habíamos estado enfrentados se nos acercó, estábamos al borde de nuestra perdición, dejaríamos de ser los niños que siempre habíamos sido y comenzaríamos a ser lo que debíamos ser. Es un choque dialéctico entre el pasado y el futuro, el borde,  el abismo. La bandera que enaltecíamos se quemaba en el infierno de la amargura.

Texto y foto de Manu Navarro.

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Ruben Gutiérrez

Para no olvidarme de quién soy

Noches de trasnoche

en que me agarro fuerte

me saco y me lanzo

y me acerco un poco a mí.

Atrás van quedando

aspiraciones, distracciones

que me apartan del camino

maldiciones cotidianas.

De un día a día molesto, moderno

falso, infranqueable

pesado como un martillo

que demuele mi ser.

Atrás va quedando.

Yo frente a mí

soy mucho más sincero

salvaje, franqueable

me reconozco en mis alas.

Hablo y escucho

quiero decirme algo

apenas un balbuceo

que me dure lo que dura una vida.

Preguntas, más preguntas.

Posibles caminos, opuestos, paralelos

que me alejan de mí o me acercan

que me harán más fácil o difícil

volver a reencontrarme.

¿Tiene algún sentido

que yo no sea yo

sino el que está a mi lado

inerte, ajeno a este mundo?

¿Que mi tiempo esté tan simulado

tan vaciado de contenido

que tenga que acudir en mi propia ayuda

tan frecuentemente?

Si no me empujo a mi lado y me agarro

me llevan el viento y la marea

ambos tan contaminados

tan maquinizados, tan inhumanos.

Mire donde mire no me veo.

Solo ahora, noche de trasnoche

en la única compañía de mí mismo

soy capaz de preguntarme

y responderme

quién soy y qué hago aquí.

Porque la pregunta es la respuesta

y si entiendo, admiro

y porque admiro, entiendo

y entonces la respuesta es la pregunta.

Noches de trasnoche.

En las que lo que entiendo

nadie hubiera podido explicármelo;

solo yo, que acudo en mi propia ayuda

para no olvidarme de quién soy.

Y que quien soy

tenga que recordarme

tan frecuentemente quién soy,

¿tiene algún sentido?

 

Por Rubén Gutiérrez

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Ruben Gutiérrez

Música callejera y sueños de gente decente

Haciendo mío el concepto que ha popularizado mi profesor Juan Carlos Monedero en su último libro, “Curso urgente de política para gente decente”, constato que nosotros, la gente decente, estamos cada segundo que pasa menos dispuestos a seguir permitiendo que nos pasen por encima. Por lo que hoy nos toca luchar, es no tanto por principios de izquierdas ni de derechas, sino por principios de sentido común. El clásico llamamiento marxista “¡Proletarios de todos los países, uníos! bien podría ser hoy “¡Gente decente de todos los países, uníos!”.

Publicaba hace unos días Eldiario.es en su web un vídeo en el que contaban su experiencia algunos de los afectados por lo que se ha denominado el “Operación Triunfo” del ayuntamiento de Madrid, una ley que a mí personalmente también me afecta. Parece que algunos siguen obsesionados con limpiar la “marca España”. Y para lograr tal fin, la solución se les presenta evidente: barrer a todos los que les sobran, a ellos y al capitalismo que representan. Las calles de Madrid pueden apestar durante semanas y convertirse en capital mundial de la basura. Ana Botella puede ir por el mundo repartiendo ‘relaxing cups of café con leche’ y demás chorradas. España puede estar completamente rodeada de vallas llenas de cuchillas para que no nos entren los inmigrantes… Pero, ¡eso sí!, como en el Titanic hundiéndose, en las calles tiene que sonar buena música.

La España de las contabilidades B y de los Gürteles del PP, de los Aznares salvadores, de las dobles morales, de las leyes mordaza (¿estará “cambiando el miedo de bando”?), de la subordinación a la troika, de la alta burguesía catalana gritando a los cuatro vientos que su patria no es España (porque en realidad su patria es la misma que la de esos que desde el otro lado gritan que Cataluña sí es España: el dinero), la España del PSOE criticando la gestión del PP mientras modifican juntos la Constitución para dar preferencia al pago de la deuda y del PSOE que se olvida de que ellos también mantuvieron las cuchillas en las vallas, de que ellos también mandaron a la policía a darnos palos a los acampados del 15M, etc… la España de las casas sin gente (contraparte de la gente sin casas, rebuscando en los cubos de basura y esperando en las colas de Cáritas),… ésta España, a la gente decente, nos da vergüenza y asco.

Nacida de aquella tan “modélica” transición de 1975-1978, nuestra singular democracia, le permite al Zapatero que negó al Congreso la carta que recibió del BCE en la que se le decía lo que tenía que hacer, dar esa misma carta años después al Grupo Planeta. Claro. Al Congreso se la daba gratis y, además, le restaba legitimidad. Vendiéndola se hace el negocio. Y de la misma forma, permitimos que nos gobiernen los donantes en B del PP, el FMI, las empresas en las que luego acaban nuestros presidentes (Felipe González en Fenosa, Aznar en Endesa…), etc.

Pero bueno, ¿qué más da? Si no te gusta, dicen, basta con meter un papelito distinto en la urna dentro de cuarto años. Así es la democracia para algunos. Para mí eso es solo un chiste sin gracia, una broma. Como la “broma” de los  ‘Términos y Condiciones de uso’ de GameStation, que aprovechándose de que sus consumidores no leían lo que firmaban, lograron comprar bastantes de sus “almas inmortales”. Nuestra democracia es igual: firmamos sin saber qué firmamos y nos desentendemos, vendemos nuestra alma.

España y Occidente, mercantilizándose, avanzan hacia la barbarie. Y a los que les da por mirar hacia Latinoamérica, terminan riéndose de los “Ministerios de la Suprema felicidad” venezolanos, señalando esta creación como una de “las más descabelladas de las ocurrencias políticas” del gobierno de Venezuela, desconociendo, principalmente, el origen del término, que se refiere a una expresión usada por Simón Bolívar. Es normal. Al “mundo desarrollado” eso de la inclusión social le suena a exótico.

Pero pásense por la poco sospechosa de ser chavista Wikipedia y miren el “Índice del Planeta Feliz” (sacado de la también poco sospechosa ‘New Economics Foundation’): Venezuela aparece siempre entre los 10 países más felices. ¿Y entre los países más infelices?: los EEUU. ¿Es posible que a mayor “progreso”, desarrollo económico, tecnológico, etc… menor huella ecológica, y mejor percepción subjetiva de la felicidad? Sería un dato interesante.

¿Habrán tenido ésto en cuenta los griegos cuando, como consecuencia de las políticas impuestas por la troika, han pasado de ser considerados “país desarrollado” a “país en vías de desarrollo”? ¿O este cambio es visto solo como una pequeña decaída más sin importancia, de la que algún día saldrán y podrán seguir progresando y creciendo devorando al medio ambiente? Creo que me sé la respuesta…

Por otra parte, de la misma forma que a esa España de vergüenza le produce gracia el nombre “Ministerios de la Suprema Felicidad”, a mí y a la gente decente nos produce también gracia el nombre de nuestro “Ministerio de Educación”, que más bien debería llamarse “Ministerio de destrucción y privatización de la educación”. Porque así estamos. Privatizados, externalizados, mercantilizados… No sabemos muy bien cómo. Lo que sí sabemos es que la parada de metro Sol ahora es ‘Vodafone’ Sol. ¿Qué será lo siguiente? ¿Universidad ‘Santander’ Complutense? ¿’BBVA’ Partido Popular? ¿’Santander’ PSOE?

En realidad, por triste que parezca, todo esto ya es así. Lo que falta por ver ahora es hasta qué punto nos dejaremos mercantilizar: ¿tendré que firmar algún día como ‘Coca Cola’ Rubén? Da miedo pensarlo. Como da miedo pensar, sobre todo teniendo en cuenta que hace muy poco celebramos el Día Internacional de la Eliminación de la violencia de Género, que el 60% de los estudiantes madrileños concibe la prostitución simplemente como “una forma de libertad sexual”, banalizando sus causas y desatendiendo el hecho de que aproximadamente el 95% de las mujeres ejercen la prostitución forzadas por su situación económica, es decir, que se ven obligadas a vender lo último que les queda: su cuerpo.

Si seguimos esa lógica, el mismo argumento que justifica que se venda o se alquile un cuerpo (en nombre de la libertad individual, en este caso sexual), es el mismo que serviría para justificar que las personas puedan vender sus órganos, como ya han intentado algunos. ¿No es así acaso? ¿No percibiría ese 60% de estudiantes madrileños el derecho a vender un órgano como una forma más de libertad individual? Tal vez se darían cuenta que las libertades también pueden servir para justificar realidades injustas, realidades que se disfrazan de “decisiones personales en una sociedad libre e igual”, cuando en realidad sabemos que, como decía Marx, en las economías de mercado el contrato mercantil nunca se da entre partes libres e iguales.

Escalofríos. Son éstas las conclusiones que me llevan a pensar que no quiero vivir en una sociedad que está tan enferma como para tolerar y justificar esto. Así que me repito entonces, con miedo, la pregunta… ¿hasta qué punto nos dejaremos convertir en mercancía?

Lo cierto es que los líderes que están haciendo las cosas de otra manera, extendiendo a más capas sociales lo público o llevando al menos la política a los de abajo, reciben críticas muy distintas a nuestros líderes. Es, cuánto menos, llamativo el caso del Presidente Rafael Correa.

Una prueba rápida y que todos podemos verificar: cuando uno entra en la página de facebook del mandatario ecuatoriano y lee los comentarios de los seguidores… ¡sorpresa! Me arriesgaría a afirmar que más del 95% de los comentarios son muestras de agradecimiento, de respeto, incluso de cariño, algo que en España nos puede hacer hasta risa. Porque cuando entramos en la página de facebook del excelentísimo Sr. Rajoy… prácticamente el 100% de los comentarios son de reproche, de odio, y, en general, de gente que se siente engañada. Y habría que sumar a éstos los comentarios que han sido censurados por contener insultos (probablemente muchísimos).

La pena es que ya de nada sirven los insultos. Lo que sí habría servido habría sido no votar a esta organización mafiosa llamada Partido Popular. Por eso algunos dicen que tenemos a los políticos que nos merecemos. Y que si el futbol es el opio del pueblo, si Belén Esteban es la princesa del pueblo, si el Congreso es la voz del pueblo… igual lo que ocurre es que el pueblo es gilipollas. Ahora bien, personalmente, por cierta que pueda ser esta última afirmación, me resisto a pensar que las cosas tengan que seguir siendo como son.

A donde quería llegar, en definitiva, y retomando la idea que me hizo escribir este artículo, era a la conclusión de que, a día de hoy, en Europa, la política vuela a niveles estratosféricos. Y nos toca a nosotros bajarla para que pueda volver a ser ejercida por las personas. Toda esa España indecente que hoy decide sobre nuestro futuro, no se ve afectada por las decisiones que toma. Y por eso no les tiembla la mano al cargarse, ya no solo la música callejera y los sueños de la gente decente, sino incluso las posibilidades mismas de vida de las personas.

Porque como todos sabemos de sobra, Rajoy, Ana Botella,  Botín, todos esos políticos, empresarios y banqueros que no pisan la misma calle que nosotros, todos los que forman esa España indecente y repugnante… no tendrán que verse nunca tocando en la calle para poder comer. Igual que no tendrán que verse nunca yendo a las universidades públicas, ni a los hospitales públicos, ni cobrando 400 euros al mes, ni trabajando en negro para dar de comer a sus hijos, ni siendo desahuciados, ni…

Por Rubén Gutiérrez

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Volar para llorar.

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Recuerdos que se viven en los sueños.

Sentimientos que son como el viento.

Lágrimas que se funden en la mar.

Apasionados granos de arena que caen en las dunas.

Cálidas sensaciones como el sol de invierno.

Amar y volar de la alegría.

 

Los recuerdos tornan en pesadillas.

Los sentimientos en vendavales.

Las lágrimas caen en la tempestad.

La gélida arena de la noche.

Días nublados de frías sensaciones.

Extrañar…

Volar para llorar.

30/05/13 

    Texto y fotografía por Fer Cabrera.

 

                                                                     

                                                                                     

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