Ruben Gutiérrez

‘Podemos’: la importancia de reivindicar a la izquierda latinoamericana

Mientras terminaba de escribir este artículo, veía como en el debate de La Sexta Noche se acusaba a Pablo Iglesias SIMPLEMENTE de ser miembro de la Fundación CEPS, fundación que entre otras cosas asesora a gobiernos latinoamericanos progresistas. Y aunque el debate está fuertemente manipulado, la cuestión de fondo es que pareciera (incluso en algunos entornos cercanos a Podemos) que simpatizar con gobiernos como el venezolano o con algunas de las políticas que aplica fuera algo despreciable.

De ahí que debido al respaldo ciudadano cada vez mayor con el que comienza a contar Podemos, la derecha mediática (sobre todo, pero no solo) haya comenzado desde hace tiempo su campaña para intentar asustar con sus viejos mantras, como ha hecho siempre, a la gente de a pie, constantemente engañada y manipulada por los grandes medios de comunicación de nuestro país: “que viene Chávez”, repite incluso Felipe González; “que viene Stalin”; “que vienen los Castro”… Inexplicablemente, todo esto lo esgrimen contra una formación cuyas propuestas básicas son la construcción de una democracia más participativa y de un modelo que dé más importancia al ser humano que al capital, lo que refleja que muchos no ha entendido nada de lo que es Podemos, o lo que es peor, lo han entendido y saben que sus intereses o privilegios peligran. Y es por eso que intentan meternos el miedo en el cuerpo apelando a la Revolución Bolivariana, a Cuba, a la Unión Soviética, a los gulags…

El auge de Podemos y las difamaciones y críticas de las que está rodeado, llevan, como decía, a que sea cada vez más necesario debatir, sin ningún tipo de complejos, qué hay de cierto y de falso en esas comparaciones que, dicho sea de paso, no vienen acompañadas de algún tipo de argumentación coherente y racional al menos en las tertulias televisivas desde las que se lanzan los “ataques” (entendiendo que comparar con la Revolución Bolivariana es un ataque). Y es que entre las propias personas que hoy conforman las bases de Podemos (a través de los Círculos) se están dando incluso con frecuencia debates muy superficiales que dan muestra del desconocimiento acerca de la contribución de las experiencias de la izquierda latinoamericana al triunfo de Podemos.

Por una parte, la respuesta fácil a las críticas sobre el parecido con la izquierda latinoamericana, es que está claro que Podemos no es el partido del Presidente de Ecuador Rafael Correa, Alianza PAIS, ni tampoco el partido del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, el PSUV. Podemos es Podemos. Y a lo largo del proceso de cambio puesto en marcha por mi profesor Pablo Iglesias y votado por más de un millón doscientas mil personas, se irá dando forma y construyendo dicho proceso, en base a los rasgos propios y la idiosincracia de nuestro país. No obstante, claro que existen elementos concretos de los demás modelos que pueden ser tomados y adaptados en el camino hacia un modelo español o europeo propio, cuando así lo decidan todos aquellos que participan en Podemos, como ya ha aclarado a los medios Pablo: pero serán elementos concretos tanto del modelo finlandés (el caso del sistema educativo), como del modelo ecuatoriano, ruso o argentino (el caso de la auditoría de la deuda, llevada allí a cabo con bastante éxito y reclamada hoy por cada vez más gente para España, Grecia…), o de cualquier modelo del que se puedan extraer elementos que nos sirvan.

Ahora bien, por otro lado, todo hay que decirlo: Podemos ha aprendido mucho de las experiencias concretas de la izquierda latinoamericana, y esto, más que negarlo, debiéramos reinvindicarlo sin complejos además de explicar y concienciar del porqué. No olvidemos que el neoliberalismo hizo hace décadas allí, en América Latina, con consecuencias mucho más dramáticas, lo que está haciendo ahora en Europa, y nos guste o no, la izquierda chavista, correísta, boliviana o argentina, entre otras, son un gran ejemplo de cómo el pueblo llegó al poder y se hizo gobierno, plantando cara al neoliberalismo.

Si algo ha caracterizado además a Podemos, ha sido el no haberse ubicado tanto en términos de izquierda-derecha, como en términos de arriba-abajo. Lo mismo ocurrió con un Chávez o un Perón que buscaban conectar c0n un amplísimo porcentaje de la ciudadanía que había perdido toda la confianza en sus instituciones políticas, panorama precisamente muy similar al actual en una España en la que más del 50% de la gente no ha participado en las últimas elecciones. Es en este contexto en el que la experiencia latinoamericana nuevamente nos enseña la importancia de, en palabras de mi también profesor Juan Carlos Monedero, “pensar, sentir y hablar como lo hace la gente normal”. Solo así se logra insuflar esperanza e ilusión a toda la gente posible, ingrediente clave para el comienzo de un verdadero cambio político.

Conscientes del peligro que esto supone, el capital y sus cómplices en las instituciones políticas y en los medios de comunicación buscan por cualquier medio desacreditar, igual que lo hicieron con los líderes latinoamericanos, la estategia política de Podemos, acusándolos con ese término confuso y rara vez definido que es “populistas”. Al respecto, solo cabe decir que el simple hecho de devolver al mayor número de personas posible la ilusión y las ganas de implicarse en la política, ya puede considerarse una victoria, pero esto obviamente se consiguirá solamente en la medida en que, como decía, se piense, se sienta y se hable como la gente normal. Llamar a esto populismo refleja nada más que la ceguera de aquellos que tras sus discursos vacíos, esconden el deseo de una ciudadanía desentendida y no comprometida con lo social, desinformada y desmovilizada, y de que la política que practique la gente se limite a votar cada cuatro años a uno de los dos grandes partidos.

En definitiva, lo que creo es fundamentalmente que va siendo hora de acabar con los complejos, generalizados como digo también en algunos entornos cercanos a Podemos, relacionados con los parecidos con la experiencia de nuestros hermanos al otro lado del charco. De la misma forma, tampoco debemos dejarnos asustar cada vez que nos “recriminen”, como si de algo negativo se tratase, por nuestros referentes o experiencias a imitar (salvando siempre las distancias), o cada vez que nos acusen con unas u otras comparaciones.

Por esta razón, es deber nuestro continuar aprendiendo. Realizando los correspondientes símiles con inteligencia para darnos cuenta de la importancia de no rehuir el debate cada vez que alguien diga que lo que se pretende con Podemos es crear algo así como una “dictadura chavista” en la que Pablo Iglesias, rumorean, se comerá a los niños. Y lo que es más importante aún: una vez que nos armemos con ese conocimiento del pasado tan imprescindible para no cometer los mismos errores y para, de lo bueno, extraer conclusiones útiles, nos daremos cuenta de la importancia de seguir participando de un movimiento ciudadano que todos tenemos que hacer nuestro como es Podemos, y de un proceso de cambio social que de ningún modo nos es ajeno.

Soy consciente de que reivindicar un proceso revolucionario como el ocurrido en Venezuela o como la Revolución Ciudadana, puede llegar a ser perjudicial a la hora de sumar gente a un proyecto como Podemos que pretende enfatizar más en lo que une que en lo que separa. Considero sin embargo que abrir un debate no debe ser visto en ningún caso como algo negativo. Y considero además que sería una irresponsabilidad y una incoherencia, si pensamos a largo plazo, renunciar a ciertas experiencias históricas, pues permitiríamos que fueran otros quienes construyeran los relatos oficiales a su conveniencia. Más aún cuando los aprendizajes de las experiencias revolucionarias latinoamericanas son tan valiosas y han aportado tanto al propio éxito de Podemos, como ha defendido recientemente Pascual Serrano, entre otros muchos, sabedor de la importancia de tales procesos de cambio.

 Por Rubén Gutiérrez

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