Ruben Gutiérrez

Podemos: la política de lo posible

¿De qué sirven las buenas ideas si no se comparten? ¿De qué sirve tener el remedio a todos los males de un país sobre el papel si en la práctica se limita a “tu” visión del remedio? ¿De qué sirve estar convencido de qué es lo que hay que hacer, si las personas de tu entorno no están de acuerdo contigo? Uno puede apostar por el anarquismo, por el ecologismo, por el socialismo, por las sociedades luz, por el decrecimiento… Y nada de esto es incompatible con Podemos, es más, esto ¡ES! lo que necesita Podemos.

Porque en realidad, hay dos formas de apostar por estas ideas: con los pies en la tierra, o con los pies en la luna. Cuando uno pone los pies en la tierra, comprende que la mayoría de las personas, la gente de a pié, no está por la labor de enarbolar viejas o incluso nuevas banderas. Y, como dijeron: “el socialismo, no se implantará por decreto”. Es decir, que se puede llegar al gobierno, y no tener el poder. De ahí la cansina insistencia (evidentemente necesaria) en la importancia de crear conciencia, que es lo que se hace a través del diálogo y el debate. Y de ahí que no se pueda crear el socialismo, sin socialistas. Ni el anarquismo, sin anarquistas. Ni el decrecimiento, sin decrecentistas. Ni la democracia, sin demócratas.

En este sentido, me fascinó la contestación del Eurodiputado de Podemos, Pablo Echenique, cuando le preguntaron en una Rueda de Masas: “Ante el colapso de los recursos ¿no crees que es necesario cambiar el modelo productivo basado en el consumo en lugar de apostar por aumentar la capacidad de consumo al estilo Keynes, que parece la apuesta de Pablo Iglesias y de Podemos?”. La respuesta de Pablo ilustra a la perfección qué es Podemos: “En mi opinión, tenemos que trabajar con la realidad que tenemos. Aunque lo que planteas pudiese ser mi opción a largo plazo, a corto no es realista que un cambio tan profundo se vaya a producir. En Podemos, sabemos que hay una urgencia de derechos humanos y que lo más inmediato es detenerla. Cuando ya no haya desahucios ni gente buscando comida en los contenedores, por qué no hablar de cambios de modelo más profundos como el que propones. Muchas gracias y un abrazo.”

En efecto, ¿de qué sirven las ideas si la realidad no permite ponerlas en práctica? Más aún cuando la razón por la que no se pueden poner en práctica es porque la mayoría de la gente no comparte esas ideas (como ocurre con las ideas anarquistas, independentistas, comunistas…). Es necesario insistir: sin socialistas, no habrá socialismo. Sin ecologistas, no habrá ecologismo. Sin anarquistas, no habrá anarquismo. Sin demócratas, no habrá democracia.

¿Qué es entonces lo que se necesita para crear partidarios del socialismo, del anarquismo, del ecologismo, del decrecimiento, de la democracia, o de lo que sea? Vale, crear conciencia, está claro. Y, ¿cómo se crea conciencia, además de a través de la educación o de los medios de comunicación? ¡A través del diálogo y del debate!, esto es, a través de espacios como los que se están creando en Podemos. No me estoy refiriendo a viejos aparatos de partidos, ni a anquilosadas instituciones políticas. Me estoy refiriendo a lugares, físicos o no, donde la gente pueda discutir de política, poner ideas en común, decidir colectivamente hacia qué tipo de sociedad quiere avanzar, participar en la toma de decisiones, hacer suya la política. Todo esto sin perder de vista que los grandes cambios sociales no se producen de la noche a la mañana.

Como ya habrá comprobado cualquiera que se haya pasado por un Círculo, eso es Podemos, un espacio de debate, un movimiento asambleario donde la discusión y el poder de decisión están en la base. Un necesario punto de encuentro de muchos puntos de vista distintos. Y no quiero limitar esta reflexión a los Círculos: Podemos puso en marcha hace poco la Plaza Podemos (usando el software “Reddit”), una plataforma de discusión política, y hoy, en el día en el que escribo esto, se está estrenando en Appgree. Y no podemos olvidarnos de los métodos de participación cedidos por el Partido X. En definitiva, podemos decir que se está haciendo uso de todas las herramientas posibles para ir creando espacios en los que se pueda debatir, intercambiar ideas y participar, que es lo que realmente necesitamos quienes queremos otro modelo de sociedad.

Tanto si estás convencido de que la comunidad autónoma de la que eres tiene que independizarse, como si estás convencido de que la clase obrera tiene que tomar conciencia de clase y tomar el poder, o de que la clave está en la autogestión, o en el decrecimiento, o en más democracia, o en que todos meditemos una hora al día… la pregunta que te hago es: ¿¡qué carajo haces reuniéndote siempre con los mismos veinte pelagatos que piensan igual tú!? Porque por muy convencido que estén tú y tu grupo, como ves, sirve de poco o de nada.

En vez de eso, te invito a pasarte por un Círculo Podemos, donde encontrarás un montón de gente que no piensa exactamente como tú (probablemente sí en lo básico), pero a los que no por ello vas a enviar a un campo de concentración (espero). No, la cuestión es que dejes de ver a toda esa gente que no piensa como tú como enemigos, y que te des cuenta de que es a ellos a quienes tienes que convencer; de que es con ellos con quienes tienes que debatir; de que será con ellos, con todos, con quienes tendrás que contar para construir un futuro distinto.

Si hablo de Podemos, es precisamente porque es ahora mismo el proyecto que más espacios de debate ha creado en más ámbitos distintos, a la vez que es el proyecto que más ilusión ha despertado y que a más personas está logrando implicar. Lo que se traduce en que probablemente se está convirtiendo en el mayor escenario de los debates acerca del modelo de sociedad hacia el que, tal vez en un futuro no muy lejano, empecemos a caminar. O más bien, hacia el que se está caminando ya.

Quienes de verdad quieran cambiar las cosas, que se vengan a discutir con todo el mundo a los Círculos. Quienes, por el contrario, prefieran reafirmarse en sus verdades absolutas, pueden quedarse en los locales de sus partidos, en sus casas, bares, o donde sea, convencidos de tener el monopolio de la verdad, pero ignorando que si no ponen sus verdades en común, nunca las verán hacerse posibles.

No caigamos en el error de querer ser en todo momento puros, fieles a nuestros principios, y solo mirar, desde arriba, el bosque en su conjunto. Como sociedad, no llegaremos hasta el final de éste de un salto. A veces, hay que bajar y ver los árboles y los caminos posibles. Quizás al hacerlo entendamos que, sencillamente, estar en contra de Podemos es estar en contra de lo posible. Y por otro lado, estar con Podemos es estar, de entre lo posible, con lo mejor, con el paso previo y necesario para cualquier paso siguiente en el camino hacia la emancipación.

Después de solucionar las cuestiones primordiales a las que Podemos intenta enfrentarse, Podremos sentarnos a plantear y a debatir cambios más profundos, radicales, a largo plazo o “utópicos”. Pero ten claro que Podemos es la política de lo posible, y que si no remamos juntos en esta dirección, probablemente al final de la partida nadie habrá avanzado ni una sola casilla (bueno sí, los de arriba, los que siempre ganan, los que aplican el “divide y vencerás”…), o incluso es probable que todos hayamos retrocedido hasta la casilla de salida.

 

Por Rubén Gutiérrez

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