Ruben Gutiérrez

La verdad violenta

Si estás leyendo esto, quiero que sepas que cada palabra que leas de este texto absurdo, es un segundo menos de vida para tí. Así que voy a decirte solamente lo que he venido a decirte, lo que has venido a leer. Voy a decirte, desde mi insignificante visión del mundo, cuál creo que es la verdad más violenta que puede pronunciarse, esa que todos queremos escuchar, aunque sepamos que no estaremos dispuestos a aceptar.

Porque, dime… si tú no fueras tú… si de repente despertaras en otro cuerpo, viviendo otra vida… ¿querrías conocerte? O si tú no fueras tú, y de repente algún día te encontraras contigo, con la persona que ahora está leyendo esto… ¿crees que querrías compartir tu tiempo contigo? ¿Crees que te considerarías a tí mismo como alguien con quien vale la pena estar, como alguien que tiene algo que decir, algo que ofrecer, algo que aportar? ¿Crees realmente que este mundo espera algo de tí?

La verdad violenta es que dentro de cada uno de nosotros hay una persona a la que quizás hayamos estado siempre ignorando. Un “tú” entre todos tus posibles “tú” que es puro, pero al que tal vez nunca le toque vivir, porque has escogido seguir otro camino. Da igual quién seas, dónde estés, cómo te hayan educado… Todos tuvimos alguna vez un sueño auténtico, ese sueño de niño por el que, con el paso del tiempo, dejamos de luchar porque nos convencieron de que era imposible: pintar, hacer música, teatro, ser deportista… vivir haciendo lo que hemos venido a hacer a este mundo.

Todos hemos imaginado una vida posible que, aunque no lo sepamos, es la que más nos llenaría de alegría. Una vida posible que la mayoría de las personas crece, vive y muere, sin atreverse a vivir, porque requiere esfuerzo y luchar para hacerla realidad. Una vida, sin embargo, que es la que  nos haría felices, porque, ¿qué es una vida sin riesgo, si no una vida gris? “Quien no ama el riesgo, no ama la vida. Si no amas la vida, amas la muerte. Si amas la muerte, ya estás muerto”.

La verdad violenta es que si tú quieres, puedes romper con todas las barreras que te impiden decir lo que de verdad sientes y hacer lo que de verdad quieres. Cuando este texto acabe, serás tú quien elija entre mirar tu facebook, leer un libro, aprender algo nuevo, ser ese posible “tú” que algún día soñaste ser… Ese “tú” que puedes ignorar, que puedes olvidar, porque quizás elijas comprometerte a hacer cosas que en realidad no quieres hacer, estar con personas con las que en realidad no quieres estar, y perder el tiempo y la vida.

La verdad es violenta. Puede que tu vida pase, y no llegues nunca a conocerte a tí mismo, ni a saber ni siquiera qué te hubiera gustado de verdad hacer. Puede que tu vida pase y hayas estado siempre autolimitándote, en vez de dejar que fuera el mundo el que te pusiera los límites.

O puede que tengas suerte. Hay quien un día cualquiera, mientras compra en el supermercado o realiza cualquier aburrida actividad rutinaria, se cruza con algo que cambia su vida para siempre. De repente, aparece un hombre armado, te apunta con un revólver a la cabeza y te pregunta que qué te hubiera gustado ser en la vida. Luego te advierte de que sabe dónde vives, y te amenaza con que si en los próximos días no estás haciendo lo que honestamente te gusta, te matará.

Consciente de que tu vida ha estado apunto de terminar, sin más, sin haber hecho nunca nada de lo que soñábas por miedo, entonces, te preguntas, ¿voy a volver a dejar que ocurra lo inevitable y ya no haya marcha atrás? ¿Voy a volver a renunciar a sentir la alegría de ser mi mejor “yo”, ese que tiene claro lo que me gusta, lo que de verdad quiero hacer? Si alguna vez ese hombre armado aparece en tu vida, a la mañana siguiente el desayuno te sabrá mejor que nunca, y darás a cada segundo de tu vida más valor del que antes le dabas.

Porque a veces, para comprender realmente lo que significa que la vida tiene un final y que, hasta donde sabemos, solo tenemos una, necesitamos que nos pongan ante nosotros a la misma muerte. Por eso dice Eckhart Tolle que “el secreto de la vida es morir antes de morir y descubrir que no había muerte”. Ojalá que tu vida no pase sin que te hayas permitido Ser. Ojalá que te imagines teniendo éxito y te imites. Que digas lo que piensas, y que hagas lo que dices. Que Seas quien quieres Ser, quien de verdad Eres.

Esa es la verdad, eso es todo, no hay más.

Sal de tu casa. Deja tu trabajo. Empieza a luchar.

Demuestra que estás vivo. Si no intentas hacer nada grande por tí y por el mundo, te convertirás en una estadística.

Estás avisado.

Por Rubén Gutiérrez

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s