Lucas Matías

España

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2 de agosto de 2013. Yo no sé mucho de España. Yo no sé mucho de casi nada.

Cuando Manu me regaló esta foto hace casi un mes le prometí que inspiraría alguna metáfora política de España. Ya no estoy tan seguro.

Pensé en un principio que en esta imagen estaba España enfrentándose a sí misma. Pero sería injusto atribuir solamente a España un comportamiento generalizado en occidente (que hoy por hoy es casi todo el mundo). No muy lejos donde vivo puede que pasen cosas parecidas: un grupo que hace por el cambio y otro que hace para conservar.

Creo no equivocarme si digo que en todas partes pasa lo mismo, en mayor o menor medida (sin importar la nación) hay muchas personas luchando por la libertad colectiva y hay otras que luchan por otras cosas (quizá material, quizá más egoísta) y en el medio… un grupo de espectadores que no lucha, sobrevivientes en la extrema escases o narcotizados en la extrema abundancia. Yo a veces estoy en ese último grupo de sobrevivientes, y ahora intento aprender cómo se está en el primero.

Mientras acomodo la maleta me pregunto… ¿Quién es el toro?, ¿Quién es el torero?, ¿Quiénes los espectadores?

No creo que el tamaño determine la bondad o la maldad de algo. A veces las cosas grades son pequeñas y las pequeñas son grandes. Yo –por ejemplo- quisiera ser el toro. Al toro lo atacan por ser toro. Así de justificado. Y aquí y en todo el mundo a muchos los atacan por lo que son. Ser lo que uno es. Pensar lo que uno piensa, hacer lo que uno siente. LIBERTAD.

Si en migraciones del aeropuerto el oficial me pregunta que llevo en la maleta y luego me pide el pasaporte y finalmente me pregunta –algo que no va a ocurrir- si soy libre, le podría responder:

-No… pero estoy un poquito más cerca que hace seis meses atrás.

Eso me ha enseñado la gente de este país llamado España. Ahora que crecemos, ¿que seremos? : ¿Toro?, ¿torero?, ¿espectador? o quizá ni siquiera estamos en el encuadre.

Durante la madrugada caminé por Madrid, Pucho cantaba en los jardines del Palacio Real. El tiene autoridad para hablar de este lugar del mundo. Según sus versos estos buenos tiempos para casi nada, son producto de un atraco perfecto,  pero los que dieron el Golpe Maestro no tuvieron en cuenta que “nos queda garganta, puño y pies.”

El autor de esta fotografía es un animal político. No hay mucho que explicar de esta fotografía porque el fotógrafo ha hecho que hable sola.

En unas horas tendré los pies en Barajas. Según la política de la aerolínea nuestros recuerdos materiales deben limitarse a 32 kg repartidos en dos maletas.

Estos 3 gramos de papel y tinta pesan mucho más que cualquier objeto. Es una idea.

Como en España, como en el mundo, en esta foto están el gran monstruo de siempre, los espectadores y los pequeños luchadores invencibles. Estos últimos son la buena gente.

 

FOTOGRAFÍA DE MANUEL NAVARRO

TEXTO DE LUCAS MATÍAS CONTRERAS

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